Acallar el alma
Acallar el alma,
es guardar silencio
ante la promesa por
Dios dada.
Es fortalecerse en el
lugar secreto,
como una crisálida
que dentro del
estrecho
capullo ¡Con tanto
dolor trabaja!,
hasta liberarse
convertida
en una mariposa de
alas blancas.
Alimentarse de La
Palabra
hasta doblegar el
alma.
Es rendirse.
Dormir como un pájaro
muy cansado,
de cruzar desiertos,
mares, praderas
hasta llegar a la roca
donde se halla
la promesa tan
esperada.
Está el dolor, la
angustia, la soledad, la injusticia
humana, la lucha
interior, frente esta injusticias y la
indiferencia y el rechazo, es allí donde aferrarnos a
su Palabra, somos
probados allí dentro del capullo
para afirmar nuestra
fe.
Y así de repente
saldremos una mañana de lluvia y
el dolor, la angustia
que sufrimos como la crisálida
nos alineará con la
voluntad de su Palabra Santa.
Esto es acallar el
alma, es guardar silencio ante la promesa
por Dios dada aunque
nuestra carne nos pida hacer
justicia por nuestra
propia mano. Esperemos la Justicia de
Dios esta
es perfecta. Esto es
acallar el alma.
1ª Pedro 5:6 “Por
tanto muestren bajo la poderosa mano de Dios, para que él los exalte a su
debido tiempo.”
Autora: Mirta Barolo de Acuña.

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